Evidencia científica
Vitamina D y el dolor menstrual: qué dice la evidencia
Un meta-análisis de 2024 encontró que la vitamina D redujo significativamente el dolor menstrual en -1.64 puntos en la escala de dolor frente al grupo control.
📝 Borrador en revisión por nuestra nutrióloga. Las fuentes citadas son reales; la redacción está en verificación.

El dolor menstrual, conocido médicamente como dismenorrea, es una de las molestias más frecuentes entre mujeres en edad reproductiva. Puede ir desde una incomodidad leve hasta un dolor que interfiere con las actividades del día a día. En los últimos años, la vitamina D ha ganado atención como un nutriente que podría influir en esta experiencia. ¿Qué dice la ciencia al respecto?
¿Qué encontró la investigación más reciente?
Un meta-análisis publicado en la revista Nutrients en 2024 reunió 11 ensayos clínicos aleatorizados con un total de 687 participantes para evaluar el efecto de la suplementación con vitamina D sobre el dolor menstrual [1]. Los resultados mostraron que, en comparación con el grupo control, quienes recibieron vitamina D experimentaron una reducción significativa en la intensidad del dolor: la diferencia media ponderada fue de -1.64 puntos en la escala de dolor (IC 95%: -2.27 a -1.00) [1].
Este tipo de análisis, que además utilizó una metodología llamada análisis secuencial de ensayos, aporta mayor solidez a las conclusiones porque ayuda a controlar el riesgo de resultados falsos positivos acumulados. Dicho esto, como en toda área de investigación, se necesitan más estudios para afinar recomendaciones específicas de dosis y duración.
¿Por qué la vitamina D podría ayudar con el dolor menstrual?
El mecanismo que los investigadores proponen tiene que ver con la inflamación. Durante la menstruación, el cuerpo produce compuestos llamados prostaglandinas, que provocan contracciones uterinas y están directamente relacionados con la intensidad del dolor. Se plantea que la vitamina D podría contribuir a reducir la producción de estas prostaglandinas y modular la respuesta inflamatoria asociada [1], lo que explicaría la disminución en la percepción del dolor.
¿De dónde obtenemos vitamina D?
La vitamina D tiene varias fuentes:
- Exposición solar: la piel sintetiza vitamina D al contacto con la luz ultravioleta. La cantidad producida varía según la latitud, la estación del año, el tono de piel y el tiempo de exposición.
- Alimentos: los pescados grasos como el salmón y la sardina son buenas fuentes. También aportan vitamina D la yema de huevo y los lácteos fortificados [1].
- Suplementos: disponibles en distintas presentaciones y dosis, son una opción cuando la dieta y la exposición solar no son suficientes.
Es importante mencionar que la deficiencia de vitamina D es bastante común en muchas poblaciones, especialmente en personas con poca exposición al sol o con dietas bajas en los alimentos mencionados.
¿Debería suplementarme por mi cuenta?
Aquí viene un punto fundamental: la suplementación con vitamina D no es algo que deba hacerse sin orientación profesional. A diferencia de algunas vitaminas hidrosolubles que el cuerpo elimina con facilidad, la vitamina D es liposoluble, lo que significa que se acumula en el organismo. Dosis elevadas sin control pueden llevar a toxicidad [1].
Lo más recomendable es acudir con un profesional de salud —médica, nutrióloga o ginecóloga— quien pueda solicitar una medición de tus niveles séricos de vitamina D y, con base en eso, indicar si necesitas suplementación y en qué cantidad.
Lo que podemos concluir
La evidencia disponible hasta ahora es prometedora: un meta-análisis bien diseñado sugiere que la vitamina D podría ser una herramienta útil para reducir la intensidad del dolor menstrual [1]. Sin embargo, esto no significa que sea una solución universal ni que reemplace otras estrategias de manejo del dolor que ya han demostrado eficacia.
Si el dolor menstrual afecta tu calidad de vida, lo más valioso que puedes hacer es conversarlo con tu equipo de salud. Evaluar tus niveles de vitamina D puede ser un punto de partida sencillo y con respaldo científico.
Nota importante: Este artículo tiene un propósito exclusivamente educativo y de divulgación científica. La información aquí presentada no sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento por parte de un profesional de la salud. Ante cualquier duda sobre tu salud menstrual o el uso de suplementos, consulta a tu médica o nutrióloga de confianza.
Referencias
- [1] Lin X, et al. Vitamin D Supplementation for Patients with Dysmenorrhoea: A Meta-Analysis with Trial Sequential Analysis of Randomised Controlled Trials. Nutrients. 2024. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11013696/
Resumen educativo de investigación publicada. No sustituye la valoración profesional individualizada.