Evidencia científica
Ejercicio y los sofocos de la menopausia: qué dice la evidencia
Una revisión con meta-análisis de 21 ensayos y 2,884 mujeres analizó si el ejercicio reduce los sofocos en la menopausia. Te contamos qué encontró la evidencia.
📝 Borrador en revisión por nuestra nutrióloga. Las fuentes citadas son reales; la redacción está en verificación.

Los sofocos son uno de los síntomas más frecuentes durante la menopausia y pueden afectar significativamente la calidad de vida. Ante la búsqueda de alternativas no farmacológicas, el ejercicio físico se ha posicionado como una opción prometedora. Pero, ¿qué dice realmente la ciencia al respecto?
La pregunta que se hicieron los investigadores
Una revisión sistemática con meta-análisis publicada en la revista Climacteric reunió 21 ensayos clínicos aleatorizados con un total de 2,884 mujeres para evaluar si el ejercicio tiene algún efecto sobre los síntomas vasomotores —es decir, los sofocos y los sudores nocturnos— durante la menopausia [1].
Este tipo de estudio es especialmente valioso porque no analiza un solo experimento, sino que integra los resultados de múltiples investigaciones para obtener una imagen más completa.
¿Qué encontraron?
Los resultados mostraron que el ejercicio estructurado —principalmente de tipo aeróbico— mejoró de forma estadísticamente significativa la severidad de los síntomas vasomotores, con una diferencia de medias estandarizada (SMD) de 0.25 (IC 95%: 0.04 a 0.47) [1].
Dicho en términos más cotidianos: las mujeres que realizaban ejercicio reportaron que sus sofocos eran menos intensos en comparación con quienes no lo practicaban.
Sin embargo, hay matices importantes que vale la pena conocer:
- El ejercicio no redujo la frecuencia de los sofocos; es decir, no necesariamente ocurrían con menos regularidad, sino que se percibían con menor intensidad [1].
- La certeza de la evidencia fue calificada como muy baja, lo que significa que los resultados deben interpretarse con cautela [1].
- Cuando los investigadores excluyeron los estudios con alto riesgo de sesgo del análisis, el efecto observado se atenuó, lo que sugiere que la magnitud del beneficio podría ser menor de lo que aparenta en un primer vistazo [1].
¿Qué tipo de ejercicio se evaluó?
La intervención principal analizada en esta revisión fue el ejercicio estructurado de tipo aeróbico [1]. Esto incluye actividades como caminar a paso rápido, nadar, andar en bicicleta o bailar, realizadas de manera planificada y con cierta regularidad.
Es importante destacar que "ejercicio estructurado" implica una práctica organizada, no simplemente moverse más durante el día, aunque eso también tiene beneficios para la salud en general.
¿Por qué la evidencia sigue siendo limitada?
Que la certeza sea "muy baja" no significa que el ejercicio no sirva; significa que los estudios disponibles tienen limitaciones metodológicas que dificultan sacar conclusiones definitivas. Factores como el tamaño de las muestras, la forma en que se midieron los síntomas o las diferencias entre los programas de ejercicio evaluados pueden influir en los resultados [1].
Esto es algo común en la investigación sobre síntomas de la menopausia, donde medir la experiencia subjetiva de un sofoco representa un reto metodológico real.
Lo que sí podemos decir con confianza
El ejercicio físico regular tiene beneficios ampliamente documentados para la salud cardiovascular, la densidad ósea, el estado de ánimo y el peso corporal, todos aspectos relevantes durante la etapa de la menopausia. Que además pueda contribuir a reducir la intensidad de los sofocos es un hallazgo alentador, aunque todavía en construcción [1].
Lo más importante es que cualquier programa de ejercicio debe individualizarse y supervisarse con un profesional de salud, tomando en cuenta la condición física, el historial médico y las preferencias de cada persona [1].
En resumen
La evidencia actual sugiere que el ejercicio estructurado podría ayudar a que los sofocos sean menos intensos, aunque no necesariamente menos frecuentes. La certeza de esta evidencia es aún muy baja y se necesitan más estudios de alta calidad para confirmar estos hallazgos [1]. Mientras tanto, moverse con regularidad sigue siendo una recomendación sólida para el bienestar general durante la menopausia.
Nota educativa: Este artículo tiene fines informativos y divulgativos. La información aquí presentada no sustituye la consulta con tu médica, nutrióloga u otro profesional de salud calificado. Cada persona es diferente y las decisiones sobre tu salud deben tomarse de manera personalizada con el acompañamiento adecuado.
Referencias
- [1] Liu T, Chen S, Mielke GI, McCarthy AL, Bailey TG. Effects of exercise on vasomotor symptoms in menopausal women: a systematic review and meta-analysis. Climacteric. 2022;25(6):552-561. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35904028/
Resumen educativo de investigación publicada. No sustituye la valoración profesional individualizada.