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Evidencia científica

Ejercicio y los sofocos de la menopausia: qué dice la evidencia

Una revisión con meta-análisis de 21 ensayos y 2,884 mujeres analizó si el ejercicio reduce los sofocos en la menopausia. Te contamos qué encontró la evidencia.

📝 Borrador en revisión por nuestra nutrióloga. Las fuentes citadas son reales; la redacción está en verificación.

Un par de zapatillas grises sobre un sendero en el bosque, con una perspectiva natural al aire libre.
Foto: Orhan Pergel / Pexels

Los sofocos son uno de los síntomas más frecuentes y molestos de la menopausia. No es raro que muchas mujeres busquen alternativas no farmacológicas para manejarlos, y el ejercicio suele aparecer entre las primeras recomendaciones. Pero, ¿qué dice realmente la ciencia al respecto? Aquí te lo explicamos con base en la evidencia disponible.

¿Qué son los síntomas vasomotores?

Los sofocos y los sudores nocturnos se agrupan bajo el término síntomas vasomotores. Se caracterizan por una sensación repentina de calor intenso, generalmente en el rostro, el cuello y el pecho, que puede ir acompañada de sudoración y, en algunos casos, palpitaciones. Su intensidad y frecuencia varían mucho de una mujer a otra.

Lo que encontró la revisión más completa hasta ahora

Una revisión sistemática con meta-análisis publicada en la revista Climacteric reunió 21 ensayos clínicos aleatorizados con un total de 2,884 mujeres para evaluar si el ejercicio estructurado tiene algún efecto sobre estos síntomas [1].

El resultado principal fue que el ejercicio mejoró de forma estadísticamente significativa la severidad de los síntomas vasomotores, con una diferencia de medias estandarizada (SMD) de 0.25 (IC 95%: 0.04 a 0.47) [1]. En términos prácticos, esto sugiere un efecto modesto pero detectable sobre qué tan intensos se perciben los sofocos.

Sin embargo, hay matices importantes que no se pueden ignorar:

  • El ejercicio no redujo la frecuencia de los sofocos, es decir, no hizo que ocurrieran con menos regularidad [1].
  • La certeza de la evidencia fue calificada como muy baja, lo que significa que los resultados deben interpretarse con cautela [1].
  • Cuando los investigadores excluyeron los estudios con alto riesgo de sesgo, el efecto observado se atenuó considerablemente [1].

La intervención evaluada fue principalmente ejercicio aeróbico estructurado, como caminata, ciclismo o actividades similares realizadas de manera planificada y regular [1].

¿Qué significa "certeza de evidencia muy baja"?

En la investigación clínica, la certeza de la evidencia refleja cuánta confianza podemos tener en que los resultados de los estudios reflejan el efecto real de una intervención. Una certeza muy baja no significa que el ejercicio no sirva, sino que los estudios disponibles tienen limitaciones metodológicas importantes —como tamaños de muestra pequeños, diferencias en cómo se midieron los síntomas o riesgo de sesgo— que nos impiden sacar conclusiones definitivas [1].

Esto es relevante porque, en divulgación de salud, es fácil comunicar solo el titular positivo y omitir estas advertencias. La honestidad científica implica compartir ambas partes.

¿Vale la pena hacer ejercicio durante la menopausia?

Absolutamente, aunque no solo por los sofocos. El ejercicio regular tiene beneficios bien documentados para la salud cardiovascular, la densidad ósea, el estado de ánimo y la calidad de vida en general, aspectos que cobran especial relevancia durante esta etapa de la vida.

En cuanto a los síntomas vasomotores específicamente, la evidencia actual sugiere que el ejercicio podría ayudar a que los sofocos se sientan menos intensos, aunque no necesariamente menos frecuentes [1]. Es un beneficio modesto, pero real dentro de las limitaciones de los datos disponibles.

Lo más importante es que el ejercicio debe individualizarse y supervisarse por un profesional de salud según la condición, historial y necesidades de cada persona [1]. No existe una receta universal, y lo que funciona para una mujer puede no ser adecuado para otra.

En resumen

  • Una revisión de 21 ensayos con 2,884 mujeres encontró que el ejercicio estructurado redujo la severidad (pero no la frecuencia) de los sofocos [1].
  • El efecto fue modesto y la certeza de la evidencia es muy baja [1].
  • El ejercicio aeróbico fue la modalidad más estudiada [1].
  • Siempre es recomendable diseñar un plan de actividad física con acompañamiento profesional.

Esta información tiene fines educativos y de divulgación científica. No sustituye la consulta con tu médica, nutrióloga u otro profesional de salud. Cada persona es diferente y merece una atención individualizada.

Referencia: [1] Liu T, Chen S, Mielke GI, McCarthy AL, Bailey TG. Effects of exercise on vasomotor symptoms in menopausal women: a systematic review and meta-analysis. Climacteric. 2022;25(6):552-561.

Referencias

  1. [1] Liu T, Chen S, Mielke GI, McCarthy AL, Bailey TG. Effects of exercise on vasomotor symptoms in menopausal women: a systematic review and meta-analysis. Climacteric. 2022;25(6):552-561. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35904028/

Resumen educativo de investigación publicada. No sustituye la valoración profesional individualizada.