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Evidencia científica

Dieta mediterránea y el éxito de la FIV: qué dice la evidencia

Un estudio prospectivo encontró que mayor adherencia a la dieta mediterránea se asoció con mejores resultados en FIV, especialmente en mujeres menores de 35 años.

📝 Borrador en revisión por nuestra nutrióloga. Las fuentes citadas son reales; la redacción está en verificación.

Manos preparando verduras con aceite de oliva, ajo y calabaza en una cocina.
Foto: Андрей / Pexels

Si estás en proceso de fertilización in vitro (FIV) o considerando iniciarla, es probable que te hayas preguntado si lo que comes puede marcar alguna diferencia. La respuesta corta es: la evidencia apunta a que sí podría importar, aunque con matices importantes que vale la pena entender bien.

¿Qué encontró la investigación?

Un estudio de cohorte prospectivo siguió a 244 mujeres no obesas (con IMC menor a 30) de entre 22 y 41 años que iniciaban su primer tratamiento de FIV. Los investigadores evaluaron qué tan de cerca seguían estas mujeres un patrón de alimentación mediterráneo, usando una herramienta llamada MedDietScore, y luego observaron sus resultados reproductivos [1].

El hallazgo más llamativo fue en el grupo de mujeres menores de 35 años: quienes tenían una mayor adherencia a la dieta mediterránea mostraron aproximadamente 2.7 veces más probabilidad de lograr un embarazo clínico y un nacido vivo, por cada incremento de 5 puntos en esa escala de puntuación [1].

En términos sencillos: entre más se acercaba su alimentación al patrón mediterráneo, mejores eran sus resultados en el tratamiento.

¿En qué consiste el patrón mediterráneo?

No se trata de una dieta rígida ni de un plan de semanas con alimentos exactos. Es más bien una forma de comer que prioriza ciertos grupos de alimentos y limita otros. Sus características principales incluyen [1]:

  • Abundancia de vegetales y frutas frescas en el día a día.
  • Cereales integrales como base de los carbohidratos.
  • Legumbres (lentejas, garbanzos, frijoles) de forma frecuente.
  • Pescado como fuente principal de proteína animal.
  • Aceite de oliva como grasa predominante.
  • Poca carne roja y productos ultraprocesados.

Este patrón es rico en antioxidantes, ácidos grasos omega-3, fibra y micronutrimentos que se han relacionado con la salud reproductiva en general.

Lo que la ciencia puede y no puede decir

Aquí viene el matiz más importante: este es un estudio observacional. Eso significa que los investigadores observaron lo que ocurrió en mujeres que ya comían de cierta manera; no asignaron aleatoriamente a nadie a seguir una dieta específica [1].

En términos científicos, esto muestra asociación, no causalidad. Dicho de forma simple: no podemos afirmar con certeza que fue la dieta mediterránea la que causó los mejores resultados. Podrían existir otros factores relacionados con el estilo de vida de quienes comen así (actividad física, manejo del estrés, acceso a atención médica) que también influyan en los resultados.

Además, el estudio se realizó en mujeres no obesas, por lo que sus conclusiones no se pueden extrapolar directamente a todas las personas que buscan embarazo mediante FIV.

¿Qué significa esto para ti?

Que existe evidencia prometedora de que cuidar tu alimentación durante el proceso de FIV podría ser relevante, y que el patrón mediterráneo es uno de los más estudiados en este contexto. Sin embargo, los cambios de alimentación con fines de fertilidad no deberían hacerse de forma aislada ni basándose únicamente en artículos de internet.

Cada persona llega a un tratamiento de FIV con una historia clínica, un estado nutricional y unas circunstancias distintas. Por eso, cualquier ajuste en tu dieta debería acompañarse del seguimiento de una nutrióloga o nutriólogo con experiencia en salud reproductiva, en coordinación con tu equipo médico.

Lo que sí puedes tener claro es que priorizar verduras, frutas, legumbres, pescado y cereales integrales, mientras reduces el consumo de carne roja y ultraprocesados, es una estrategia con respaldo científico creciente y sin efectos negativos conocidos cuando se hace de manera adecuada [1].


Nota educativa: Este artículo tiene fines informativos y divulgativos. La información aquí presentada no sustituye la consulta con profesionales de la salud. Si estás en un proceso de fertilidad o considerando cambios en tu alimentación, te recomendamos acudir con tu médico y con una nutrióloga especializada.

Referencias

  1. [1] Karayiannis D, et al. Adherence to the Mediterranean diet and IVF success rate among non-obese women attempting fertility. Human Reproduction. 2018;33(3):494-502. https://academic.oup.com/humrep/article/33/3/494/4828066

Resumen educativo de investigación publicada. No sustituye la valoración profesional individualizada.